ÚLTIMOS TEXTOS OBLIGATORIOS: "DIFICULTADES DE APRENDIZAJE, ¿Y QUÉ MÁS?", "APRENDIZAJE E IDENTIDAD: ¿QUÉ SIGNIFICA SER UNA SEMIELFA?" Y "APRENDER A SER TERAPEUTA"
En primer lugar, considero adecuado realizar una pequeña introducción acerca de los puntos que voy a tratar en este artículo. En un primer momento llevaré a cabo las respuestas relacionadas con el primer texto (“Dificultades de Aprendizaje, ¿y qué más?”), seguidamente las relacionadas con el segundo (“Aprendizaje e Identidad: ¿qué significa semilefa?”), a continuación las que se refieren al tercero (“Aprender a ser terapeuta) para, finalmente, concluir con una reflexión comparativa de los tres textos analizados.
Comenzando por el primer texto (“DIFICULTADES DE APRENDIZAJE, ¿Y QUÉ MÁS?”) y en relación a las preguntas propuestas, puedo decir lo siguiente:
1-. Desde mi punto de vista, ese “más” del que habla el autor se refiere a que a la hora de realizar estudios sobre Dificultades de Aprendizaje nos solemos quedar en el enfoque científico, el cual resulta (si se me permite decirlo) un tanto escaso y demasiado teórico. Es el profesorado el que trabaja día a día con este tipo de dificultades y parece que él es último que puede opinar. Parece que él debe acatar órdenes (“demostradas empíricamente”) y a partir de dichos estudios actuar, pero no es tan fácil.Son muchas las variables que influyen en estas dificultades, algunas “universalmente conocidas”, como la inteligencia, el medio social, los problemas perceptibles, las anomalías neurológicas, la familia, ... y otras no tan “conocidas” (o percibidas sólo por quien trabaja directamente con los alumnos, pero igualmente importantes).Es importante que exista una cierta conexión entre el niño y el maestro, al mismo tiempo que entre el niño y la familia (a lo que puede acceder el maestro mediante preguntas), ya que las interacciones positivas favorecen el aprendizaje, mientras que las interacciones negativas lo dificultan (y el desarrollo infantil puede traer consigo trastornos de aprendizaje que aunque se puedan paliar, de alguna manera, dejan huella durante muchos años). Además, a los adultos y a los que “no tenemos problemas de ese tipo” , los aspectos de la vida personal influyen irremediablemente en los de la vida profesional (y viceversa), por lo tanto, ¿qué nos hace pensar que esto no les suceda también a los niños?.Cuando se realizan estudios científicos en este ámbito se toma un grupo de sujetos específicos (el cual está encasillado, como el de los “retardados”) y otro grupo de control (los “normales”) para establecer diferencias significativas entre ellos mediante tests, pruebas, ,,, y verificar una hipótesis a través de las diferencias (que si se demuestran, entonces confirmamos que hay variables que definen a cada grupo, pero mis pregunta son: ¿hasta qué punto podemos etiquetar a los sujetos en un grupo u otro?, ¿tan parecidos son dos individuos como para poder introducirlos dentro del mismo saco?. Parece que está de moda introducir a los sujetos dentro de círculos diferentes para poder dar respuesta de una forma más rápida a sus carencias o diferencias, pero los individuos somos mucho más complejos que esto, por lo tanto, deberíamos ser entendidos de una manera diferente y no como simples objetos de estudio.La Ciencia y la Investigación se centra en el estudio de conceptos (cuyo valor sólo se hace visible en el futuro e, incluso, nunca). En esta línea, sus estrategias tratan de descubrir conceptos a partir de grupos (que, como bien he señalado anteriormente, pueden no se relevantes para cada individuo de dicho grupo) y en este punto me pregunto el motivo por el que en ocasiones intentamos igualdad la significatividad psicológica con la significatividad estadística, cuando son realmente diferentes y no tienen nada que ver la una con la otra.No todos los niños son iguales y, aunque estos estudios sirvan para dotar de ayudas a los centros, las instituciones, las empresas privadas, ... (y que este hallazgo sea relevante desde el punto de vista de la Administración o desde el Currículo), individualmente no tiene el mismo valor. Un niño puede manifestar retardo lector por muy diversos motivos (que pueden no estar incluidos en el Currículo), pero como se trata de un ser que piensa, siente, actúa, ..., es excesivamente complejo atender a todas sus actitudes cognitivas, afectivas y conativas y se realizan con un estudio más rápido y de una menor calidad. El resultado de estos estudios es la descripción de algunas dificultades (las “universalmente conocidas”), explicándoles de manera que no llegan a ser verdades absolutas, sino simples certezas o probabilidades.Considero que no encontramos en un punto de estancamiento y no llegaremos a progresar mientras que no se resuelva esta crisis de dificultades “visibles” y “escondidas”, para lo que se necesita una nueva manera de entender a los niños y a las personas con carencias en este sentido (y dentro de este análisis, lo más obvio puede ser lo más valioso, algo de lo que nos olvidamos en ocasiones). Además, el individuo es como un científico que desarrolla hipótesis en la vida de un modo continuado y modifica su teoría en función de sus resultados. Y es que ningún estudio se puede cerrar para siempre ...
2-. Este capítulo sí guarda relación con el tema introductorio de la asignatura, en relación a la definición amplia o restringida de las D. A. Parece que todavía en la práctica (aunque en la teoría no sea así) se sigue empleando una definición restringida de dicho término. En ocasiones, los expertos, se centran en los conocidos criterios de exclusión (déficits sensoriales, retraso mental, alteraciones socioemocionales y diferencias culturales o falta de oportunidades), criterios de discrepancia (discrepancia entre potencial y rendimiento) y criterios de especificidad (problemas del lenguaje, el razonamiento, matemático , ... y académicos). Es decir, cuando a un niño se le pasa un WISC y presenta un desnivel de 22 puntos entonces ya se le etiqueta y queda “marcado para el resto, al menos, de su vida de estudiante. De lo que no somos conscientes es de que hay más detrás de todas esas dificultades específicas del aprendizaje, detrás de ese daño cerebral, de esa inmadurez neurológica, de esa disfunción cerebral mínima o de esas deficiencias cognoscitivas.Aunque la cuestión principal aquí sería dónde marcar el límite entre lo “normal” y lo “diferente” y en el caso de que se produjeran esas diferencias, cómo se podrían llegar a paliar.Además, todo esto también tiene relación con el texto de Pennac, el cual (si mal no recuerdo) hacía referencia a las dificultades que tenía un adolescente (en teoría, dentro de ese grupo que se encuentra en la “norma”) a la hora de aprender, a la hora de leerse un libro para realizar un trabajo al día siguiente. En este caso, observamos cómo un adolescente que, aparentemente no tiene ningún tipo de problema presenta dificultades a la hora de llevar a cabo su proceso de aprendizaje de una manera correcta. Ahí la causa se encontraba en la falta de motivación hacia esa lectura o asignatura en concreto. Este chico se situaba en una familia “convencional” (que le animaba a estudiar), con un CI parece (por el contexto) que era medio, sin ningún disfunción aparente, ..., pero con una gran falta de interés hacia ese “pesado y tremendamente largo” libro.
3-. En cuanto a lo que la conducta es en sí misma, puedo decir que tiene una gran relación, tanto con las D. A., como con el siguiente texto.Un individuo siempre presenta una afirmación de sí mismo en lo que dice o hace y, en este caso, tanto el aprendizaje como el no-aprendizaje son aspectos de la conducta y son contemplados como conductas. Al actuar, nos comunicamos al mismo tiempo que experimentamos y necesitamos la presencia de otros individuos. Nuestra conducta continuada permite que los demás anticipen lo que piensen que vamos a hacer y, al mismo tiempo, nosotros podemos saber qué es lo que van a hacer los demás. En este sentido, las personas son validadoras porque confirman o desconfirman las creencias que tengamos hacia ellas, por lo que aunque tengamos opiniones sobre los otros, lo fundamental en este caso, son las razones en las que nos basemos.Algunas veces, ciertos individuos no aprenden por contradecir a los demás e hilándolo con estos textos, puedo poner el ejemplo del caso de Jhon (el cual se niega a leer porque sus padres quieren que aprenda pero él quiere de alguna manera ser libre y esa es la única salida que encuentra en ese momento) o el caso de Steven (que también se niega a leer porque su madre, un tanto autoritaria, regaña a su padre porque lee continuamente y le niño, inconscientemente lo ha grabado en su memoria). Por estos y más motivos se deben analizar los casos desde la raíz (y no desde el tejado).En relación al texto siguiente, puedo decir que cada uno (como el caso de la semielfa que puede elegir su tanto por ciento de fuerza, belleza, honradez, ...) podemos elegir nuestro camino. Podemos tener un mundo común pero la forma de llegar a la salida (incluso la propia salida) puede ser diferente dependiendo de los intereses de cada uno. Para ello, cada persona debemos conocernos a nosotros mismos para conseguir nuestro objetivo de la forma con mayor eficacia y eficiencia. Cada uno conocemos nuestras debilidades y fortalezas y si, por ejemplo, no nos gustan los libros de acción, pero sí los de comedia (y leemos porque es enriquecedor, porque nos gusta introducirnos en el papel de los otros o porque nos lo recomendó el profesor por nuestras carencias en este terreno, entonces pondremos los medios para hacernos con libros de comedia a un precio módico y estimular y trabajar, así, nuestra capacidad lectora).
Continuando con el segundo texto (“APRENDIZAJE E IDENTIDAD: ¿QUÉ SIGNIFICA SER UNA SEMIELFA?”) y con respecto a las preguntas propuestas, puedo decir lo siguiente:
1-. Considero que la identidad guarda una relación con las D. A., es decir, todo aprendizaje exige un trabajo de identidad que cada uno debemos asumir y crear puentes desde esa vieja identidad hasta la nueva (en el texto aparece un ejemplo muy claro de un niño en una clase de ciencias, cuya identidad se asemeja a la de un pensador científico. Lo fundamental es que encajen las antiguas con las nuevas para que no se produzca una dificultad excesiva.Del mismo modo, el aprendizaje debe ser activo y crítico en cualquier ámbito semiótico. Cada uno tenemos características naturales distintas (fortaleza, constitución, inteligencia, ...), lo cual influye en nuestra actitud hacia un problema y dependiendo del mismo o de nuestras habilidades emplearemos las cualidades que tenemos y que creemos que pueden encajar en esa situación (belleza, fuerza de voluntad, ...).Nuestras experiencias y antecedentes del pasado también influyen en el proceso de aprendizaje y a medida que adquirimos más experiencia nos adaptamos mejor a las situaciones porque adquirimos la capacidad necesaria (y somos conscientes que somos más capaces en unos aspectos que en otros). Por ejemplo, en una entrevista de trabajo una persona divertida puede exprimir al máximo esa alegría y, en cambio, otra más dulce puede decantarse por esa cualidad para conseguir que le seleccionen.Al interactuar con los demás nos formamos poco a poco una reputación (Juan es muy persuasivo, Luis es muy carismático, ...) y en esta interacción intentamos adaptarnos a las personas (en el caso de que deseemos que continúen con nosotros), por lo que solemos primero, intentar conocer los pensamientos y opiniones de los que nos rodean, para no obrar erróneamente. De esta manera, conseguiremos que algunos nos ayuden y continúen a nuestro lado incondicionalmente (si sentimos que nos podemos complementar con algunos, si sentimos ese feeling o, simplemente, si consideramos que esa otra persona merece la pena). Este tipo de experiencias nos conducen a sub-experiencias y si las superamos con éxito sentimos que nos enriquecen y esto produce en notros unas sensaciones que, con el tiempo, se convierten en sentimientos y hacen que seamos diferentes a cualquier otra persona (en cuanto a pensamientos, deseos, formas de aprendizaje, dificultades en dicho proceso, ...). todo ello produce que evolucionemos en cualquier momento o situación, lo cual hace que en situaciones determinadas seamos capaces de hacer cosas y, en otras, no; por lo tanto, nos adaptamos según nuestro talento. Con respecto a los logros obtenidos, estos suelen producir alabanzas y nos gusta recibirlas (especialmente si hemos obtenido un 10 en esa asignatura que tanto teme el resto de los alumnos), pero siendo sinceros, a veces no somos responsables del todo de los éxitos o fracasos porque vivimos en un mundo que no ha sido creado por nosotros solos. En el mundo real tenemos muchas identidades diferentes y en la medida en que nos afectan sentimos más unas que otras, ya que cada una interviene en un momento determinado. En nuestra identidad proyectamos nuestros propios valores y deseos con cierto grado de libertad (por lo que hay que pensar de forma reflexiva y crítica antes de actuar, teniendo clara de qué tipo de escala partimos). A pesar de ello, hay aspectos fijos en ciertas formas (aunque siempre estamos cambiando en este mundo tan real como imprevisible) y estamos obligados a vivir con nuestras limitaciones.Todos deseamos ser de una manera concreta e intentamos acercarnos lo máximo posible a ese “ideal”. En el caso del Cociente Intelectual, parece que lo “normal” es situarnos entre 70 y 110, por lo que al realizar una prueba desearemos situarnos cerca del 90 (a ser posible, algo por encima, ya que “socialmente” estaría mejor visto).La vida a veces no nos recompensa, sino que nos castiga a la hora de actuar (a veces, la codicia hace que actuemos en función de los resultados, de obtener ese ansiado 10, en lugar de llevar a cabo un proceso de comprensión más paulativo, pero con el que aprendamos en mayor medida) y si no obramos según nuestros principios, si nos los saltamos, etc, nos sentimos mal y, de algún modo, intentamos rectificar, sentimos que nos hemos “abandonado”, nos sentimos mal con nosotros mismos porque somos los únicos responsables de nuestras conductas (tanto positivas, como negativas) e intentamos cambiar la trayectoria de esos “actos que nos definen”. Nuestra escala de valores se forma en función de lo que creemos que “debería ser”, por ello, nuestra actuación es activa y reflexiva (afectando a nuestras futuras acciones, al mismo tiempo) y al obrar “adecuadamente” nos sentimos orgullosos, especialmente si nos identificamos con esa “identidad” que tanto nos gusta y deseamos tener (o deseamos formar a medida que pasa el tiempo).
2-. Este texto se centra en los videojuegos, p’ero por supuesto que se puede aplicar al contexto más amplio del aprendizaje en el aula de y de las D. A. En este videojuego se adquieren roles, pero en el aula también (por ejemplo, el estudiante como científico), los cuales se interiorizan a través de palabras, hechos, interacciones, ..., aunque cada uno podemos elegir nuestro destino particular (siguiendo una misma norma o punto común). Aquí es donde yo quiero hacer hincapié, cada uno tenemos un destino y un camino (más o menos recto, o más o menos complicado de continuar), pero en el aula parece que se olvida. Cada uno tenemos un régimen de competencias diferentes y en la escuela esto no se desarrolla del todo porque estamos muy cerrados a lo que explicita el Currículum. Quizá para Juan sumar 7+2 es un gran avance; mientras que para Laura lo adecuado sería alcanzar la suma de 17+12. Pero esos tan temidos estereotipos hacen que etiquetemos a los alumnos dentro del aula como niños (o no tan niños) con D. A. Los buenos videojuegos reflejan buenos principios de aprendizaje, ¿por qué no ponerlos en práctica?.El aprendizaje lleva consigo compromiso, tiempo, esfuerzo y participación activa y las personas necesitan creer que serán valoradas y aceptadas por las personas pertenecientes a su grupo de afinidad (sin pegatinas de ningún tipo). Nuestras creencias juegan un papel muy importante en este sentido.Si deseamos conseguir un aprendizaje y notamos que tenemos ciertos “fallos” intentamos hacer trabajos de reparaciones (estos fallos suelen producirse cuando hay falta de conexión entre unas identidades y otras) y, de esta manera, se produce un adecuado proceso de enseñanza-aprendizaje. Para sentirnos motivados debemos tener ganas de llevar a cabo un proceso, esforzarnos y si conseguimos un éxito significativo será muy beneficioso (en el aula, se puede utilizar, por ejemplo, el refuerzo positivo, ya que para los niños suele ser muy gratificante ver reconocido su trabajo). No hay que olvidar que la motivación es lo que nos hace estar dispuestos y en ella influyen los lazos afectivos que tengamos hacia algo. Cada alumno es diferente, por ello, en la Escuela debemos adaptarnos a los diferentes niveles de los mismos y recompensarles cuando inviertan esfuerzo, proporcionándoles un grado adecuado de éxito (de este modo, pueden relacionar esfuerzo-éxito).En cada situación adoptamos una identidad, a la que recurrimos a través del recuerdo de nuestras experiencias, y esta nos puede aportar suficiente éxito inicial como para continuar en dicha situación. Aún así, cuando se fracasa uno puede empezar de nuevo a partir de ese punto personalizando, incluso, el nivel de dificultad y eligiendo las situaciones (y el aula es un buen lugar para adquirir el éxito poco a poco). Del mismo modo, cuando conseguimos un gran rendimiento a cambio de una pequeña inversión, nuestro nivel de satisfacción se incrementa.El que aprende (tanto dentro, como fuera el aula) conoce sus limitaciones y dificultades y, aunque no sea consciente de hasta donde puede llegar, emplea los recursos necesarios par alcanzar su objetivo. Considerar que una identidad es propia se consigue porque está definida por los mismos valores que los del individuo, deseos, decisiones, objetivos y acciones (según la historia de cada uno) y considerar que uno es válido para adquirir cualquier tipo de aprendizaje es básico para conseguirlo realmente (no olvidemos que existen muchas formas de adquirirlo). La satisfacción será mayor en el caso de que se obtenga un gran rendimiento (aunque se invierta mucho tiempo, ya que al principio es algo normal).
3-. Los principios de aprendizaje que menciona son los siguientes: moratoria psicosocial, compromiso, identidad, autoconocimeinto, amplificación de lo invertido, logro, práctica, permanencia y régimen de competencia.A la hora de intervenir en casos de D. A. no creo que se puedan, sino que se deben tener en cuenta. Me explico. - Es fundamental que el niño o adulto que presenta cierto déficit en un área en concreto realice diferentes ensayos antes de salir al mundo real (si la carencia se presenta en la lectura, el niño debe entrenarse en este sentido para que, a largo plazo, pueda continuar con unos estudios superiores) –moratoria psicosocial-. - Para que esto funcione debe existir un alto nivel de compromiso por parte, tanto de la persona que desea superar esta carencia, como de quien le proporciona la ayuda necesaria. - El autonconocimiento de los propios límites, de las dificultades y de las fortalezas de cada uno y de un modo realista es muy beneficioso, lo cual ...- Facilitará conseguir asumir esa identidad, relacionando la antigua con la nueva.- Si el alumno consigue un gran beneficio de una pequeña inversión – amplificación de lo invertido- fomentará su motivación, su inquietud y sus ganas por continuar con su aprendizaje y superarse continuamente.- Si consigue recompensas y éxito –logro- servirá como inyección para plantearse nuevos retos y metas que, en un principio, le parecían inviables.- Todo esto se puede conseguir a través de la práctica, ya que sin un rodaje previo es difícil interiorizar cualquier situación, concepto, ..., es decir, cualquier aprendizaje.- Los tres principios anteriores nos llevan inevitablemente a la permanencia, a través de la cual el individuo se va adaptando cada vez a situaciones nuevas y sugerentes. - Por último, el de régimen de competencia, permite al niño trabajar dentro de sus límites y de sus recursos, pero con un “pequeño pie” fuera del mismo, haciendo que se proponga nuevos retos y desafíos. En este sentido, todos ellos (y tomando las mismas explicaciones que he dado para tratar los casos de alumnos con D. A.) considero que estos principios se han aplicado en esta asignatura y a través de ellos (aunque nosotros no hayamos sido conscientes) hemos conseguido avanzar, aprender, adquirir nuevos conocimientos, superarnos a nosotros mismos, practicar, alegrarnos por nuestros logros, ... Lo cual se ha apreciado (desde mi modesta opinión) en las prácticas y trabajos grupales que hemos ido realizando paulativamente.
4-. Estos principios se relacionan con mi aprendizaje porque suelo emplear la práctica de manera continua para adquirir habilidades y si no tengo oportunidad para practicar siento que no interiorizo este aprendizaje tanto como me gustaría, produciéndose incluso, dificultades en dicho proceso. La motivación, el planteamiento de nuevas metas y retos, la satisfacción tras haber superado mis objetivos adecuadamente, la ausencia de aburrimiento, ..., hacen que continúe aprendiendo. Al interactuar con los demás, participando activamente en contextos variados y significativos también producen en mí el deseo por alcanzar nuevos retos, adquirir rutinas y habilidades y estimular la seguridad en mí misma, ya que hace que me sienta capacitada y, de alguna manera, “poderosa”.Adquirir el control automático sin comprensión conduce a la muerte de un modo directo, a no ser que esa automatización se “repiense” y entienda adecuadamente, en un mundo cambiante y que exige el dominio de ámbitos semióticos nuevos.Además, algunas situaciones me parecen complicadas y desafiantes, pero considero que no son insuperables y empleo mis recursos (en el caso de no ser consciente de cuáles son los que podemos emplear, me siento algo frustrada, pero no llego a abandonar, ya que se trata de algo momentáneo porque por algo existe la identidad, la permanencia, el autoconocimiento, ... ¿no es así?. Pero lo más importante para mi proceso de aprendizaje es, sin duda, la motivación y la práctica (al menos en mi caso, no olvidemos que cada uno somos diferente y nos situamos en niveles distintos ...)
5-. Los videojuegos, libros, películas, comics, ..., tienen un punto en común y es que a través de ellos podemos adquiri diferentes roles. Se fusiona nuestra identidad con la de los personajes, nuestra historia personal con la de los protagonistas, ... y mediante ellos nos posicionamos más en los puntos d vista de unos o de otros. Tanto en los videojuegos, como en nuestra práctica profesional, podemos introducir todo lo que hemos visto en este texto. Aquí hemos apreciado que la “semielfa” tiene unas características específicas y no es que ella sea un “bicho raro”. No. Es que cada uno somos diferentes (que no raros), por lo tanto, podríamos desvincularnos un tanto de ese currículum tradicional, de esas normas estipuladas desde arriba a la hora de enseñar a esos alumnos que tan deseosos están de aprender.En nuestra práctica profesional (incluso personal, pero no es el caso) debemos tenerlo muy presente y tratar a cada persona en relación de sus capacidades, cada uno será capaz de conseguir unos contenidos mínimos y unos máximos (pero, por supuesto, que no serán los mismos para todos). No nos olvidemos d esto, por favor.
Centrándome ahora en el tercer texto de Anderson, de 1999 (“APRENDIENDO A SER TERAPEUTA, PSICOPEDAGOGA, ORIENTADORA, PROFESORA, ASTRONAUTA, DOMADORA DE FIERAS, ETC”) y sobre las preguntas propuestas, puedo decir lo siguiente:
1-. Estamos leyendo este texto más allá de que sea el tercero en esta serie porque tenemos hambre por aprender y este aprendizaje es un proceso dinámico, continuo y cotidiano que se produce a lo largo de toda la vida. Aprendemos mediante los contextos personales y profesionales (tanto formales, como informales), ya que estos son nuestras comunidades de conocimiento y algunas circunstancias maximizan la posibilidad de enriquecimiento (como por ejemplo, que nos encontremos en un contexto formal, dentro del cual somos más conscientes de que se está produciendo el proceso de enseñanza-aprendizaje). Además, también hay experiencias que nos resultan más significativas que otras y esto hace que se transfieran a la vida cotidiana.
2-. La filosofía de este texto se centra en que el proceso se puede llevar a cabo mediante el diálogo y aunque no se puede enseñar a alguien a ser, se puede crear el espacio y promover el proceso conversacional para, de este modo, tratar de facilitar el ambiente para que los participantes puedan acceder y producir sus competencias (no podemos introducir el conocimiento en la mente del niño, pero sí podemos emplear las estrategias necesarias, partiendo de las diferencias de cada uno, para que sea más fácil para él interiorizar dicho conocimiento). Con esto podemos ver cómo los participantes, aunque son los responsables únicos de su aprendizaje, los demás pueden ayudarles a que se produzca.Hay tantos estilos de aprendizaje, como personas somos, y todos ellos son igual de importantes y enriquecedores (a pesar de que no es fácil trabajar con las diferencias). La indagación debe ser compartida, incluyendo curiosidad mutua, intercambio, expresión de puntos de vista, ... El objetivo del profesor a la hora de intentar que el alumno aprenda no es exportar lo que sabe, sino dar al estudiante la oportunidad de incorporarse a una investigación compartida y de buscar una conclusión (con iniciativa y de manera diferente). Se les debe invitar a reflexionar, a moverse, a que sientan esa necesidad de aprender (para lo que podemos utilizar cualquier tipo de recursos que les estimulen, ... Se trata de un proceso activo que incluye conexión, interacción, transacción y acuerdo (tanto mutuo, como por parte de la persona que desea aprender). Las expectativas que tengamos hacia la actuación de los demás limita la nuestra y es que un fallo en el aprendizaje del alumno es igual a un fallo en nuestra enseñanza y debemos paliar la creación de este tipo de fallos.Nuestras opiniones (como profesores o, incluso, como expertos psicopedagogos, astronautas, dependientes, mecánicos, limpiadores, electricistas, teleoperadores, biólogos o enfermeros) deben ser propuestas con humildad, de forma abierta a las alternativas, pero ... ¿Cómo podemos negar que sabemos más que las personas a quienes enseñamos?. No lo negamos, pero debemos saber que somos expertos sólo en crear un espacio que facilite el proceso de aprendizaje. Todos los participantes (el “experto” y el “futuro experto”) aprenden porque construyen algo nuevo al dialogar (produciéndose así, un intercambio de información). Y es fundamental alentar al alumno a participar.
Considero de relevancia añadir aquí un ejemplo que nos puso un profesor universitario no hace mucho tiempo, el cual hablaba de las evaluaciones realizadas a los alumnos de algunos colegios e institutos y decía que el porcentaje de alumnos aprobados coincidía con la nota (en una escala del 1 al 100) que obtenía ese profesor como docente. Aquello me hizo reflexionar porque en una parte estoy a favor, pero considero que es una propuesta demasiado radical.
Enseñar y supervisar son procesos interaccionales que requieren interpretación y comprensión mutua. No hay formas absolutamente buenas o malas de resolver un problema porque no hay una verdad absoluta. Por todo ello, el aprendizaje también es individualizado y autodirigido y debe fomentar la libertad del alumno, la confianza y la propia competencia (precisamente con la asignatura de Dificultades de Aprendizaje, en la que somos nosotros los que nos marcamos nuestros propios límites como adultos que somos).Nuestras opiniones son tan valiosas como las de los demás, lo cual incrementa mi poder. Y si no somos capaces de cambiar nuestra manera de pensar, ¿cómo podemos esperar que los demás lo hagan?. Toda esta postura filosófica (y volviendo a la pregunta, ya que, en ocasiones me voy un tanto por las ramas) crea situaciones de aprendizaje menos jerárquicas, más igualitarias y mutuamente enriquecedoras, pero sinceramente, no creo que sea esto lo que se aplique tradicionalmente en la enseñanza. Normalmente, el profesor se sitúa en una posición de poder, en un cierto nivel “superior” y suele costarle reconocer que algunos alumnos, aunque no estén especializados en su materia pueden haber realizado experiencias enriquecedoras, las cuales pueden aportar mucho a los demás. Del mismo modo, hay alumnos que tiene prejuicios hacia los profesores y sienten que esto puede ser una utopía, por lo que se ponen ciertas barreras y prefieren asistir a clases magistrales en las que su aportación individual no sirva para mucho. Pero tanto en el primer ejemplo, como en el segundo, estamos equivocados. Los estudiantes quieren destrezas y técnicas y aspiran a la receta infalible, aunque la clave para el cambio no se sitúa en el proceso, sino en el diálogo. Todo el aprendizaje llevado a cabo a lo largo de nuestra vida se encuentra en nuestra memoria y disponible para ser utilizado (la diferencia está en la intención de nuestra forma de utilizarlo).Además del diálogo, la conversación silenciosa con nosotros mismos es igual de importante que la que podamos tener con los demás. Solemos interpretar lo que se ha o no se ha dicho o hecho y el objetivo no es el autodescubrimiento, sino el proceso de desarrollo y la transformación del conocimiento. Esta autorreflexión, los comentarios que podemos realizar con los demás y la evaluación fomentan la reflexión sobre el proceso de aprendizaje.En este sentido, si lo que predomina es el monólogo y el pensamiento sigue un curso predeterminado, disminuye la oportunidad de aprender, pero para evitar esto se deben hacer públicos los pensamientos privados, exteriorizarlos, e invitar a los demás a que también lo hagan.
3-. Lo que plantea el autor presenta más ventajas que inconvenientes.Por un lado, considero que el diálogo, la reflexión, la exteriorización de los pensamientos es muy positivo y todos debemos ponerlo en práctica. Una conversación no tiene principio o final porque cada una de ellas forma parte de conversaciones futuras (y de aprendizajes futuros). Es un error considerar que podemos asegurar la transferencia y durabilidad de una de ellas si la dirigimos, ya que la mayor parte del aprendizaje ocurre fuera de la situación formal (aunque esta sirve como plataforma de lanzamiento).Estoy de acuerdo que con algo de esfuerzo (y teniendo en cuenta siempre nuestras limitaciones) podemos conseguir aprender a ser, a estar, a dibujar, a patinar, ... El aprendizaje (y siento si me repito, pero es algo básico) es muy subjetivo, cada uno puede hacerlo de diferentes modos y llegar a puntos distintos. La cuestión es marcar los límites de lo que se conocía o sabía anteriormente y la nueva información (que debe ser almacenada en la memoria para que, aunque en un primer momento nos cueste buscarla, terminemos encontrándola sin necesidad de pensar cuál es el camino de llegar hasta ella porque ya estará mecanizada).Los inconvenientes se situarían en los prejuicios que solemos tener al no tener una escala de referencia a la hora de aplicar este tipo de metodología. Sentimos miedo ante la libertad, ante el desconocimiento de lo “normal” y lo “no normal”, puede incluso, que sintamos pereza por una nueva forma de enseñar y por el desconocimiento hacia la novedad, ... ¡Qué se yo!. Y es que excusas ... siempre hay.
4-. Por supuesto que encuentro una aplicación profesional de este texto. Todo lo que se ha planteado hasta este momento debería ponerse en práctica.El resultado más importante del aprendizaje es que el conocimiento profesional comience a influir en nuestra vida privada. Esto hace que al final tengamos una percepción del mundo diferente de la que, en principio, tenemos y que nos aceptemos mejor a nosotros (ya que, por ejemplo, al aprender a escuchar a otros también aprendemos a escucharnos a nosotros).Si continuamos haciéndonos preguntas, marcándonos metas, buscando nuevos motivos por los que continuar aprendiendo, ... entontes es porque este aprendizaje en nuestro interior.Deberíamos tener en cuenta todas estas pautas y poner algo de nuestra parte que se produzca este proceso de aprendizaje y se modifique, de alguna manera, ese pensamiento tan “tradicional” y “pasado de moda”.
Para finalizar quisiera hacer una REFLEXIÓN COMPARATIVA de los tres textos trabajados en este artículo:
1-. El principal hilo conductor de los tres textos es que cada uno habla (a su manera) de las formas para llevar a cabo un adecuado proceso de aprendizaje. Solemos observar e, incluso, evaluar a los alumnos y a nosotros mismos en nuestra, tanto profesional, como personal (¿cuántos de nosotros ha deseado aprender inglés, pero por esa fobia hacia los idiomas o por ese “yo no soy capaz” ha ido posponiendo ese aprendizaje?).En la escuela, por centrarnos en el terreno profesional, se pasan test a algunos alumnos que parece que presentan dificultades en esta línea y, a partir de ahí, se les agrupa, se les presta apoyo, acuden al aula de compensatoria, al aula de enlace, se les ofertan programas de diversificación curricular, de garantía social, ... (creo que me estoy mojando demasiado, pero es así) y ya se les marca para toda la vida.A veces, se obvian algunos aspectos no tan fáciles de apreciar, pero sí, igual de importantes que también hay que tener en cuenta. Y una duda que a mí me queda después de leer todos estos textos a lo largo de esta asignatura, estos tres últimos, la definición amplia y restringida de D. A., ... ¿cuál es el concepto real de una dificultad de aprendizaje?, ¿podríamos todos tener D. A.?, ¿por qué sólo se les marca a algunos?, .. Y después de hablar tanto y tanto sobre este tema volvemos a lo mismo. Los estudios, como dirían los científicos “nunca se cierran por completo”.
2-. La relación que estos textos guardan con lo visto en clase es la disparidad de conceptos a la hora de entender las D. A. Son muchas las metodologías que se pueden emplear con alumnos que presentan este tipo de carencias, a los que a veces se les presta la atención necesaria y, en otras ocasiones, se les desplaza por la dificultad de realizar ese “tratamiento” de “reorientarlos” de “enseñarles siendo más atrasados que el resto”, ...A lo largo de esta asignatura y mediante los comentarios realizados en los blogs, hemos realizado prácticas (comentadas todas ellas en el artículo-resumen de la asignatura), hemos leído numerosos textos de muy buena calidad, hemos tenido bibliografía recomendada por el profesor, ..., es decir, innumerables fuentes de información para abordar este complejo a la par que entretenido tema.Considero, además, que nunca vamos a terminar de descubrir numerosas dificultades, pienso que la sobredotación es una gran D. A. que, en ocasiones, puede ser olvidada para centrarnos en el opuesto y deberíamos pensar que tan difícil puede ser el proceso para unos alumnos, como para otros.Por último solo añadir, la gran calidad de estos tres últimos y obligatorios textos que, sinceramente, me han hecho reflexionar y divagar sobre las metodologías empleadas actualmente en el ámbito escolar.
1 comentario
Alejandro -
Buen comentario a la primera pregunta. Cómo lo que está en juego es la validez de un enfoque nomotético (basado en grupos, en la generalización del conocimiento) frente a enfoques más idiográficos (basado en sujetos individuales), metodologías más objetivas frente a metodologías más cualitativas, que tienen en cuenta el desarrollo individual.
Planteas al principio: 1-. Desde mi punto de vista, ese más del que habla el autor se refiere a que a la hora de realizar estudios sobre Dificultades de Aprendizaje nos solemos quedar en el enfoque científico, el cual resulta (si se me permite decirlo) un tanto escaso y demasiado teórico. El problema no es el enfoque científico, o que sea teórico, sino cuál es la epistemología y metodología empleadas. Y es importante diferenciar esto. A la hora de comprender una situación compleja tal y como es una dificultad de aprendizaje, hay muchas personas a las que acudir para conocer qué ocurre, o al menos explorarlo. Y todas son igualmente válidas, porque cada una aporta una perspectiva diferente: padres, profesores, el niño, el orientador, etc... ¿pero están implicados en un diálogo? ¿o tratan de imponer su visión o comprensión de la situación? Ése es otro de los temas que subyacen en el texto. Muy buen comienzo esta primera reflexión.
Respecto tus respuestas 2 y 3 no tengo mucho que añadir. Creo que comprendes bien la tensión entre una perspectiva restringida y una amplia de las DA, sus ventajas e inconvenientes. Y creo que comprendes bien el tema de entender la conducta o el síntoma X, desde una perspectiva interpretativa, en el sentido de interpretar qué se está comunicando con dicha conducta. Dicha interpretación puede confirmar o desconfirmar, lo que por otro lado, continúa la comunicación (cómo se siente uno cuando le confirman o desconfirman por ejemplo, y cómo responde...). Bien, poco más que añadir. Bueno, una cosa, que alguien diga que lo le gustan los libros de acción, o lo que sea, nos lo podemos creer, y cerrar ahí, de hecho es lo que hace la persona respecto a su jucio (no me gusta tal). Pero, ¿por qué no? ¿qué tipo de novelas de acción? ¿que tienen las cómicas que sí le gustan? ¿y que pasa si la novela de acción es cómica o trágica? En fin, que sería interesante explorar eso de los gustos, para saber en qué están basados.
Respecto semielfa 1, buena descripción de algunos de los procesos implicados en la construcción de la identidad. La teoría sobre la identidad es muy amplia y compleja. El texto escribe desde una perspectiva sociocultural, construccionista de la identidad, y por eso habla de identidades, y éstas son casi sinónimo a veces de roles, o de juicios realizados por otras personas en diferentes contextos. Y a partir de la relación con esas personas, vamos conformando los juicios acerca de cómo somos, cómo nos gustaría ser, etc... Esto lo desarrollas bien. Y quiero que sepas que subyace esta perspectiva teórica construccionista social. Pero no es la única a la hora de tratar el tema de la identidad, no entro ahora porque sería muy extenso. Lo que no terminas de explorar de momento, al menos no muy explícitamente, sí implícitamente, es cómo afecta los juicios que los demás hacen sobre nosotros y nosotros hacemos sobre nosotros, en nuestro aprendizaje. Éste es uno de los temas fundamentales de fondo en este texto, y desde luego con la posibilidad de permitirnos explorar y jugar con diferentes identidades, diferentes roles, etc... Eso genera una manera de entender la identidad como lo que es: un proceso muy dinámico, no algo que se tiene de manera estática. Por supuesto, date cuenta que para la mayoría de los psicólogos evolutivos, un trabajo de identidad personal, empezaría a partir de la adolescencia, pero eso no significa que un niño no sepa quién es, qué le gusta, etc... simplemente el trabajo de integración, y que dicho trabajo de integración sea un asunto relevante y significativo para él lo normal es que empiece a partir de la adolescencia. Bueno, no quiero extenderme mucho más. Buena descripción de nuevo.
Respecto las respuestas 2 y 3 (del texto de la semielfa), poco tengo que añadir. Bien desarrollado y conectado. Al final aparece de nuevo el tema de la conciencia, ¿es necesario ser consciente de un proceso de aprendizaje para aprender? ¿es necesario saberlo todo de antemano, es decir, qué se va a hacer y por qué? ¿sería positivo o negativo y en función de qué? Son preguntas que me hago, tengo ciertas respuestas, pero desde luego no todas. Al menos me habéis estado dando pistas.
Respecto respuestas 4 y 5. Está bien eso del final, que no os olvidéis de todo esto. Los comics, los videojuegos, las prácticas o los proyectos significativos (y eso depende del alumno) lo que hacen es generar contextos de aprendizaje situado, relevante. Y esa es una de las claves.
Respecto la respuesta 2 del texto de Anderson. Excelente su capacidad de síntesis, veo cómo vas interiorizando todos los conceptos de los que habla el autor. Os di este tercer texto, para reflexionar acerca de cómo generar contextos de aprendizaje, dónde el tema de las dificultades sería más improbable, también para que conectarais con algunas de las dinámicas durante el curso. Me gusta la anécdota que cuentas, no lo conocía. El diálogo, la experiencia y el conocimiento compartido, etc... etc... son algunos de los elementos fundamentales, la generación de nuevas posibilidades y alternativas.
Respecto la tres. La metáfora de almacén que utilizas para lo de la memoria, tiene poca utilidad con esta metodología, en el sentido que no hay nada que almacenar, sino procesos que hacer y practicar. Y uno cambia mediante la práctica y la experiencia (sobre todo si es reflexionada) y mediante la relación con los demás, y no hace falta almacenar nada. Hay que ver lo potente que es esta metáfora.
Respecto el último texto. Buena síntesis y buenas preguntas finales (y no creas que es malo eso de mojarse, parece que hay cosas que no se pueden o deben decir). Al menos ahora tu visión es más compleja que antes sobre este tema de las DA. Preguntas: ¿cuál es el concepto real de una dificultad de aprendizaje?, y lo que yo me pregunto es qué entiendes por real. ¿Real para qué grupo o comunidad? Porque dependiendo del grupo social de referencia cambiará lo que se considera real. Es diferente para los neurocientíficos, que para los psicométricos, que para los profesores que quieren clases tranquilas, que para los padres, etc... Desde un contexto postmoderno como en el que nos encontramos, es interesante notar que eso de la realidad es bastante relativo, lo que genera más incertidumbre (o podría generarla) que la que alguno sintió al principio de las clases (cosa que aún me sigue resultando interesante que se produzca). Lo importante no es cuál es tu concepto real de una DA, sino si eres consciente de cuáles son tus presuposiciones, tus modelos de partida y si eres capaz de cuestionarlos e ir más allá. Y de explorar lo que realmente ocurre cuando estés ante alguien que presenta eso que se denomina DA. Que en sí ya está sesgado. Yo empezaría a estudiar las facilidades del aprendizaje y ver quién tiene más facilidades de aprendizaje y cómo lo hace. Las facilidades del aprendizaje de la lectura, de las matemáticas, etc..., etc...
Muy buena reflexión Ali, un saludo.
Alejandro